jueves, 13 de diciembre de 2012

Bienvenidos

Desempolvando este espacio les doy la más cordial bienvenida para compartir y departir conocimientos.

martes, 13 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Cuando decidí estudiar la Licenciatura en Informática, profesión que hasta la fecha ejerzo con entusiasmo, lo hice porque estaba convencida de que era lo que yo realmente deseaba, y no había en aquel entonces, otra carrera que atrajera grandemente mi atención. Después de recibirme, inmediatamente me integré al área laboral haciendo lo que bien aprendí.
Tiempo después, supe de algunos compañeros de generación que tuve en el Tecnológico que estudiaban la Normal Superior ya que tenían la oportunidad para trabajar como docentes dentro del sistema educativo y me preguntaba, ¿si querían ser maestros, porque no ingresaron a la Normal Superior después de la preparatoria en lugar de gastar cuatro años en una carrera que ni siquiera van a ejercer? No los entendía, pero al paso de los años la vida me dio la respuesta.
En el 2002, como resultado de buscar mejores oportunidades de crecimiento profesional y personal, ingresé al Centro Estatal de Tecnología Educativa. Fui adscrita a una secundaria y ahí se dio mi primera experiencia como docente, ya que dentro de mis funciones estaban la capacitación en el manejo de las tecnologías de la información y comunicación a los alumnos, docentes, administrativos y directivos de la institución. Realmente esa práctica no me causó conflicto alguno, porque lo hacía de manera eventual y unilateral.
En el 2004, con apenas dos años de experiencia docente, sin preverlo y no desaprovechando las oportunidades que las circunstancias me brindaron, me incorporé al Conalep para impartir las materias de la especialidad de informática. Por ese lado, no veía problema porque dominaba los contenidos temáticos, pero ahí fue donde descubrí que ser maestro no era una tarea fácil, como así lo percibía; que no bastaban mis conocimientos en el área y que enseñar es todo un arte. Sin embargo, no fue motivo de desagrado sino todo lo contrario, me cautivó ser maestra y lo quería hacer lo mejor posible en pro de los educandos. Fue entonces, que reconocí que tenía debilidades y que trabajar con adolescentes, que viven una etapa de cambio, representa realmente una dificultad, ya que durante ese período los jóvenes sufren constantes desajustes emocionales los que repercuten en su aprovechamiento escolar.
Por tal razón, tomé la acertada decisión para adquirir las bases pedagógicas que facilitaran mi labor educativa, incorporándome a la Normal Superior en la especialidad de español por ser la asignatura que siempre ha sido de mi agrado desde mi trayectoria estudiantil y que a la vez me ayudara a fortalecer mis propias debilidades comunicativas.
Acepté el reto de trabajar, estudiar y actualizarme a la vez, aunque ello conlleve a un gran esfuerzo y a la reducción de tiempo para mi vida personal y familiar, pero estoy plenamente convencida de que vale la pena.
Ser docente de educación media superior me colma de muchas satisfacciones, como las expresiones positivas de los alumnos hacia mi persona o mi desempeño, incrementando mi estima y el deseo de ser mejor cada día. Pero la más grande satisfacción que percibo, es el saber que estoy contribuyendo en la formación de los jóvenes para que sean importantes pilares que sostengan la sociedad del mañana.

Mi aventura de ser docente

Me es grato compartirles mi historia personal al inicio de la docencia.
Ese primer día, como olvidarlo. Era la primera hora de clase, recién me habían dado el programa del modulo que impartiría a un grupo de segundo semestre. En ese entonces, aun no asimilaba la importancia del papel que desempeñaría. Llegue al aula asignada, y oh terror, ya había una cantidad considerable de alumnos, y conforme pasaban los primeros minutos seguían llegando cada vez más. No podía empezar la clase, con el pretexto de no tener interrupciones les dije que daría unos minutos para que llegaran todos y así poder iniciarla. Pero la realidad era otra, en mi mente maquinaba como dar ese primer paso, que decir, que hacer, como romper el hielo. Disimuladamente y aparentando tranquilidad hojee el programa, apunte mi nombre y el de la materia en el pizarrón. Ya decidida a iniciar, mejor dicho a hablar, empecé a caminar por entre las filas de los bancos para asegurarme ser escuchada en ese gran salón con numerosos alumnos porque mi voz, en ese entonces, no tenía ni la fuerza ni el volumen para lograrlo.
Ese día solo hice presentación (del programa, de alumnos, y por supuesto la mía) a sugerencia de un compañero al cual le exprese mi nerviosismo e inseguridad por no conocer los temas a impartir porque recién me habían entregado el programa.
Recuerdo también algo muy curioso, los alumnos me dijeron ese día que estaba muy joven para ser maestra. Pero lejos de afectarme, me empezó a tranquilizar los nervios porque decían que sería “buena onda“ y no regañona. Desde luego comprendí, que ya no estamos en los tiempos de que “las letras con sangre entran” y que yo no quería ser un ogro, sino todo lo contrario.
Sin presunción alguna, todos me conocen porque tengo un carácter alegre y jovial, y desde entonces hago uso de esa cualidad para que los alumnos se sientan motivados y las sesiones sean más amenas. Algo que también hice desde el primer día, y sigo haciendo, fue establecer reglas que rijan las conductas y relaciones maestro –alumno-maestro y alumno-alumno dentro del aula. No porque me vean joven y “buena onda” iba a permitirles que hicieran y deshicieran en mi presencia. Para mí sería demasiado vergonzosa y desvalorizaría nuestra digna profesión.
Ya para las sesiones posteriores, más preparada respecto al programa, con alumnos identificados con mi persona y propiciando un ambiente de armonía, mis nervios fueron disminuyendo poco a poco. Claro está, mis debilidades se fueron reforzando con el paso del tiempo. No fue de un día para otro. Hoy no puedo decir que soy la docente perfecta porque dista mucho de serlo. Lo que es cierto, es que los mismos alumnos me enseñaron a ser maestra y que ellos también me hicieron entender que desean que, además de enseñarles, estemos más comprometidos con ellos, con sus problemas y sus necesidades. Que les demos una palabra o gesto de apoyo cuando así lo ameriten. Y créanme, cuando lo hacemos, es muy gratificante, nos hace ser mejores maestros y personas.
En relación al “malestar docente” de José Manuel Esteve, todas esas dificultades que vivimos en nuestros inicios como docentes influyeron en gran medida, para seguir siéndolo o para abandonarlo definitivamente. Cada uno de nosotros supo el compromiso que es pararse frente a los alumnos, sin embargo, les tomamos cariño y devoción a la profesión y hoy estamos aquí, preparándonos para brindarlos lo mejor de nosotros.

Los saberes de mis estudiantes

Son pocos los alumnos que utilizan el internet para la búsqueda de información de un tema académico. Lo que la mayoría hace es buscar fotos de personajes famosos, imágenes para descargar, videos musicales y juego en línea o para descargar.
La mayoría de los alumnos usa el correo electrónico y el mensajero instantáneo para comunicarse con sus pares. Muchos de ellos tienen sus propios espacios en el cual comparten con muchas personas, su información personal y fotografías. Por ejemplo: metroflogs, myspace, entre otros.
La estrategia que utilice para aprovechar los conocimientos de los alumnos en este aspecto fue muy sencilla pero obtuve muy buena participación de ellos y la cual menciono: en una sesión del laboratorio de computo, en el modulo configuración de redes que les imparto, les di la tarea de investigar los tipos de cables de redes con sus características. Posteriormente, que elaboraran un cuadro comparativo, en el procesador de palabras, con la información obtenida agregando imágenes ilustrativas. Para finalizar, les solicite que el archivo que crearon me fuera enviada por correo electrónico. La actividad se las revisaré y anotaré sus observaciones por el mismo medio.
Para esta estrategia, invite a los alumnos que mas conocen sobre las herramientas informáticas para que apoyaran a sus demás compañeros en la búsqueda de información así como el envió completo de la información. Hubo personas que no tenían cuentas de correos a lo cual, también se le apoyo para que la crearan.